Para los que llegaron a partir de una determinada hora (como fue mi caso), los últimos 15km los hicimos granizando, nevando, lloviendo, con viento y con un frío terrible que se disimulaba al pedalear.
Lo mejor de la ruta fue, a parte de las emociones fuertes y su dureza, las increíbles vistas y los impresionantes descensos de grava suelta que había, en los que mis brazos acababan destrozados.
Al final de la marcha daban junto al dorsal, un hornazo y una estupenda camiseta técnica.
Es la ruta perfecta por mucho que se sufra, estupenda e increíble.
*En este caso el vídeo no es mío pues todavía no disponía de cámara subjetiva (pero esta grabado con la misma)
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